Afganistán – miedos sólidos
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Afganistán – miedos sólidos





Afganistán
Derechos humanos, mujeres y libertad de expresión
miedos sólidos





por @Signa_Lab | agosto 2021



“No soy optimista. No puedo ser optimista. La situación de las mujeres será peor día a día… Por nuestra historia y por lo que hemos vivido, las mujeres y los niños están muy asustados.” –Humira Saqib, 41 años, periodista afgana, co-fundadora del medio Afghan women news agency.

Entrevista realizada para este informe por Rodrigo Sosa,
becario de periodismo en el Laboratorio











Las mujeres frente al regreso del régimen talibán



Hace poco más de dos décadas, entre 1996 y 2001, las mujeres fueron marginadas durante el control de los talibanes en Afganistán. Actualmente, en las regiones bajo el dominio de los talibanes, se han impuesto medidas que violan los derechos humanos de las mujeres. Algunas de estas medidas represoras se concentran en la prohibición del trabajo fuera de casa, la educación y el acceso a la vida pública en general. Diversas organizaciones de derechos humanos han denunciado estos abusos, como Women for Afghan Women, que se dedica a apoyar en Afganistán y en Nueva York a mujeres y niños afganos que han sido privados de sus derechos, brindándoles servicios esenciales, protección y educación.

“En Afganistán había más de trescientas mujeres activas en medios de comunicación, más de tres mil en puestos gubernamentales o burocráticos y también un buen número de mujeres empresarias. Todo eso se acabó. La Sharía, que es la creencia fundamentalista que los talibanes van a imponer, somete a que la mujer ni siquiera pueda salir a la calle sin que la acompañe un hombre”.

Esta es una de las respuestas de Humira Saqib, en una entrevista virtual realizada por Rodrigo Sosa. Las entrevistas completas pueden leerse en 380gdl.

Desde el pasado 14 de agosto el mundo entero retiene el aliento por la salida de las tropas estadounidenses y de sus aliados de este país en Asia central y, el ingreso de los talibanes a Kabul, la capital. Pese a los evidentes signos de lo que ocurría ya en diversas partes del territorio y pese a muchos años de ocupación, los vuelos iniciales retirando tropas y funcionarios, se volvieron una señal ominosa sobre el futuro inmediato para la ciudadanía afgana, especialmente mujeres y niños.

La Sharía o Ley Islámica es un código de conducta moral basado en una interpretación radical y extremista del Corán y otras escrituras islámicas, sin embargo, al no ser un dogma religioso, solo es utilizada como práctica por una limitada cantidad de musulmanes y como ley en algunos lugares que se denominan Estados Islámicos. La Sharía impuesta por los talibanes excluye a las mujeres de la vida pública, el trabajo y la educación, castigándolas severamente si salen sin un acompañante hombre, tienen despliegues expresivos o afectivos en la calle o muestran alguna parte de sus cuerpos.

La preocupación central de Saqib, como la de gran parte del mundo, gira alrededor de las consecuencias que el retorno del régimen talibán a Afganistán puede traer de vuelta:

“Yo viví ese régimen, yo viví esos años y por eso me voy del país. En mi opinión todas las mujeres que puedan deben salir de ahí porque con los talibanes las mujeres no tendrán libertad para salir a la calle, ni para vestirse como ellas quieran, ni para escoger marido, ni para estudiar o trabajar. Ni siquiera tendrán derecho a enseñar los tobillos o a abrir las ventanas. Se quedarán sin educación, sin trabajo, sin poder elegir a su marido, sin poder elegir su futuro y sin poder ni siquiera salir de sus casas ni aparecer en el espacio público, ¿tú crees que eso es vida?”.







Décadas de cambios: la mujeres de Afganistán en los datos



A partir de la búsqueda de fuentes de datos abiertos sobre Afganistán, exploramos variables que pueden, en suma, ilustrar los cambios que ha vivido la población femenina en dicho país durante las últimas décadas sobre sus condiciones de vida y desarrollo. Así mismo, permite captar el panorama actual sobre la vida de las mujeres afganas que podría verse en riesgo ante la amenaza la instauración de un régimen que les obligue a dar pasos atrás respecto a los avances logrados.

De acuerdo a los registros y estimaciones publicadas por el portal de datos abiertos del Banco Mundial sobre Afganistán, podemos destacar las siguientes observaciones entre los indicadores analizados:

Población





Educación



Salud

  • Tasa de mortalidad por suicidio, mujeres (por cada 100.000 habitantes de mujeres). A partir del año con el que se cuentan datos, el 2000, la tasa tuvo una reducción del 4.8 hasta 3.4 en 2017. Desde entonces, la tasa ha incrementado 2 décimas para alcanzar el 4.6. Los hombres ven un incremento en la tasa de mortalidad por suicidio desde 2014, manteniéndose desde 2017 en 4.6.
  • Mujeres que toman sus propias decisiones informadas con respecto a las relaciones sexuales, el uso de anticonceptivos y la atención de la salud reproductiva (% de mujeres de 15 a 49 años). No hay datos.
  • Madres adolescentes (% de mujeres de 15 a 19 años que han tenido hijos o están embarazadas actualmente).El único registro es de 2015 y señala un 12.1%, no hay datos disponibles para comparar con el Medio Oriente o los países aledaños.

Economía



Como puede apreciarse a través de los datos disponibles, todo indica que la vida de las mujeres afganas, en general, ha venido mejorando sostenidamente. La llegada de un régimen que subordina y excluye a las mujeres puede implicar importantes retrocesos que incluso tendrán repercusión en la región. Algunas preguntas clave que los datos explorados permiten plantear son las siguientes:

  • ¿Cómo vivirá la población menor de 24 años -más del 60% de las mujeres- el cambio en el régimen de gobierno?
  • ¿Cómo se verá afectada la tasa de alfabetización sobre todo en las mujeres jóvenes?
  • ¿Habrá datos sobre salud reproductiva, el trabajo doméstico y embarazos juveniles en adelante?
  • ¿Cómo cambiará el porcentaje de la fuerza laboral que ocupan las mujeres a partir de ahora?









La conversación global sobre Afganistán emerge en redes



A través de los primeros análisis de la conversación global en redes sociales, es posible apreciar una creciente preocupación por las violaciones a derechos humanos de mujeres y niños con los talibanes en el poder, aunque la complejidad de lo que acontece va introduciendo nuevas preocupaciones. Apenas el 16 de agosto, Signa_Lab realizó una descarga de en la API (el espacio diseñado por la propia empresa para que desarrolladores accedan a datos de la plataforma) de Twitter a través de nuestro script THOTH (Tweet & Hashtag Observer, Troll Hunter) con los términos “Afghanistan” o “Talibán”, que arrojó 537 mil tweets.

Grafo de relaciones entre usuarios y hashtags (u2ht) a partir de la descarga de 128,001 tweets mencionando los términos “AfghanWomen”, “AfghanistanWomen” y ”MujeresAfganas” realizada el 18 de agosto de 2021. 96,475 nodos, 254,345 aristas y 92 comunidades.

En la conversación, la violencia de género en contra de las mujeres se empezó a colocar como una de las aristas más visibles a nivel global. La búsqueda de “Afghan women” en tres espacios digitales clave: Youtube, Google, Instagram y Twitter, nos permite comprender las preguntas y preocupaciones del mundo, contrastadas con la experiencia y las perspectivas de Humira Saqib.

En Google, hasta el día 18 de agosto, las búsquedas ligadas a “Afghan women” mostraron que los enlaces más consultados hasta ese momento buscaban contexto histórico y estructural de la situación, el peso de links de Wikipedia es evidente, y también la presencia de medios como The New York Times, BBC o The Guardian en los primeros lugares del ranking de búsquedas en Google, indican que la mirada puesta en los antecedentes talibanes de violaciones graves a los derechos humanos y la amenaza de que pudieran volver a ser cometidos en el corto plazo, como ya ha ocurrido.

En esos primeros lugares de los sitios más consultados aparecen también sitios de ayuda humanitaria y redes de activistas internacionales como womenforafghanwomen.org, hrw.org, unicef.org, feminist.org, girlsnotbrides.org, entre otras. Esto apunta a que la preocupación de la gente a nivel mundial no sólo es por estar informado y ser medianamente capaz de filtrar una vorágine inconmensurable de enlaces de todo tipo, sino que a la gente le interesa buscar formas de brindar ayuda, sobre todo a las mujeres.



Nube de direcciones URL más referidas por los motores de búsqueda de Google a partir de los términos “afghan women” al 18 de agosto de 2021. Datos obtenidos con el Search Engine Scraper de Digital Methods Initiative.



Las palabras más utilizadas en los titulares de los medios y organizaciones mencionadas en la misma descarga, además de las derivaciones de Afghan y de Women, muestran un abanico amplio de palabras ligadas semánticamente a la preocupación, a la incertidumbre y al miedo a través de palabras como: return, fear, voices, organisation, girls, dark, rights, entre otras.



Nube de palabras más utilizadas en los titulares de páginas y artículos referidos preponderantemente por el motor de búsqueda de Google a partir de los términos “afghan women” al 18 de agosto de 2021. Datos obtenidos con el Search Engine Scraper de Digital Methods Initiative.



Esta preocupación está ampliamente justificada. Saqib señala lo siguiente:

“Hace unos días en una provincia asesinaron a una mujer por llevar un vestido colorido y en la capital ya están empezando a cazar a las mujeres que trabajan en el gobierno, en los medios de comunicación y en las escuelas. El miedo se sentía y se hacía más grande mientras los talibanes se acercaban a la ciudad. No había autos, las tiendas estaban vacías, las ventanas cerradas, los niños no salían a jugar y las únicas personas que dejaban sus hogares lo hacían para ir al aeropuerto o para buscar irse del país por tierra”.

La producción y reproducción de videos en Youtube en cuyo título aparecen las palabras “Afghan women” se disparó los primeros días de la semana del 15 al 22 de agosto. En esos primeros días se concentra el mayor número de reproducciones con 460 videos que están siendo reproducidos y compartidos constantemente. Los que tuvieron mayor alcance rondaron el millón y medio de vistas en sus primeros días de publicación. Entre los medios internacionales a los que pertenecen los videos, destacan CNN, BBC, NBC News, Al Jazeera English. En la siguiente visualización es posible navegar a través de los videos y los canales a los que pertenecen. En la segunda pestaña se pueden comparar entre sí los videos por volumen de reacciones (número de vistas, número de likes, número de dislikes y número de comentarios).



Visualizaciones de 460 videos publicados en Youtube del 15 al 22 de agosto de 2021 enlistados como los de mayor relevancia, de acuerdo al algoritmo de búsqueda de la plataforma, a partir de los términos “afghan women”. Datos obtenidos con Youtube Data Tools de Digital Methods Initiative.



A continuación se muestran dos nubes de palabras generadas a partir de las descargas del 16 y el 18 de agosto, con los términos “afghanwomen”, “mujeresafganas” y “afghanistanwomen”. Se hizo un filtrado de los tweets por idioma, en inglés y en español.

Signa_Lab realizó un par de descargas en Twitter, con las mismas palabras clave o términos de referencia (Afghan women). La primera, el 16 de agosto, arrojó 60,691 tweets; la segunda, realizada el 18 de agosto, arrojó 128,001 tweets.

Esta nube muestra las 785 palabras más frecuentes que se utilizaron en los tweets en inglés:



Nube de las 785 palabras más recurrentes en el contenido de tweets en inglés descargados el 16 y 18 de agosto de 2021 que mencionaron los términos “AfghanWomen”, “AfghanistanWomen” y ”MujeresAfganas”.

La siguiente nube muestra las 836 palabras más frecuentes que se utilizaron en los tweets en español:



Nube de las 836 palabras más recurrentes en el contenido de tweets en español descargados el 16 y 18 de agosto de 2021 que mencionaron los términos “AfghanWomen”, “AfghanistanWomen” y ”MujeresAfganas”.

Resulta interesante destacar que pese a las enormes diferencias lingüísticas entre el español y el inglés, exista una fuerte coincidencia en la narrativa construida y compartida en redes sociales sobre Afganistán, lo que indica que el lenguaje de los derechos humanos y la preocupación por las consecuencias del régimen talibán para el respeto de los mismos, es universal.







La expresión de emociones



Como hemos señalado en informes anteriores, consideramos que los emojis se han convertido en un lenguaje epocal que imprime distintas tonalidades afectivas a las conversaciones digitales; los emojis construyen una política de los afectos o emociones. Su uso, intercalado con hashtags, imágenes, gifs y palabras, configuran un sistema que permite introducir matices al estudio de grandes volúmenes de datos.

Para este análisis se utilizó la relación hashtag-emoji a través de la etiqueta #afghanwomen. Interesa analizar los símbolos como una forma de fortalecer la implicación afectiva por parte de las personas usuarias.

En la visualización que se muestra a continuación, el emoji con mayor relevancia es el corazón roto, donde es posible apreciar hashtags como #americantroops, #afghanistanwomenandgirls, #donate, #rescuetherescuters, #kabullady, #herstory, #talibaan, #libertad, #wokemilitary, #wherisbiden, #whereskamala, #egoisme, #indiacrying, #isis, #humanrightsviolations, #clarissaward. La relevancia está dada por el tamaño del emoji, lo que es posible analizar a través de un script desarrollado en el laboratorio que permite hacer una revisión de todos los tuits presentes en la descarga y extraer los que contengan emojis y hashtags juntos en el texto del tuit, para después contabilizar cuántas veces aparecen juntos en toda la descarga. Esto es exportado en lógica de nodos y aristas para poder ser visualizado en Gephi.

La etiqueta de #clarissaward hace referencia al momento en el que uno de los talibanes presentes en la cobertura que realizaba la periodista americana, le pide que se cubra el rostro como una de las tantas normas que las mujeres tiene que seguir para poder permanecer en el espacio público. Pero además le limitan el espacio y le exigen que se haga a un lado en señal de que el espacio les pertenece. Esta situación enmarca el contexto de extrema violencia al que están adscritas las mujeres para poder mantener su integridad.

En esta red de emojis se aprecia el nivel de escala de mayor a menor vínculo entre iconos que hacen referencia a la risa o burla, por lo que decidimos adentrarnos en los hashtags para entender cómo estas imágenes tomaron forma en las redes sociales alrededor de una emoción que, puesta en el sentir colectivo, contrasta con las expresiones de preocupación, dolor, tristeza por una crisis humanitaria que interpela los derechos humanos.

En la exploración realizada, encontramos que algunos perfiles o cuentas impulsan varias agendas que generan distorsión en la conversación, “subiéndose” a tendencias que millones de personas usuarias están leyendo o revisando, por lo que la burla, que alcanza cierta relevancia, no está necesariamente vinculada con el tema de las mujeres afganas.

Grafo de relaciones entre hashtags y emojis (ht2emo) partir de la descarga de 128,001 tweets mencionando los términos “AfghanWomen”, “AfghanistanWomen” y ”MujeresAfganas” realizada el 18 de agosto de 2021. 1226 nodos (222 emojis y 1004 hashtags) y 3969 aristas.

Finalmente y como un guiño a la importancia de las mascotas, aunque su relevancia no alcanzó suficientes menciones, el símbolo de los perros y gatos ha estado presente en la conversación, como una manera de expresar también una preocupación por los miles de afganos que han tenido que abandonar a sus mascotas en el intento por escapar del nuevo gobierno. Se puede navegar el grafo con la lupa que se coloca sobre la imagen.









Miradas implicadas: la imagen como producción de sentido



Por otro lado, Instagram ha sido un espacio más para la discusión y difusión del conflicto en Afganistán, pero al ser una plataforma preponderantemente audiovisual, también es una plataforma clave para la construcción colectiva de una estética, es decir, una forma de mirar y representar algunas de las aristas de la crisis humanitaria en aquel país.

Los hashtags han sido diversos y con alcance diferencial. Más de 3.2 millones de imágenes usan la etiqueta #Afghanistan (publicaciones sobre todo en inglés) y cerca de 458 mil usan #Afganistán (en español). #AfghanWomen, una de las etiquetas que hemos analizado cuenta con más de 51 mil publicaciones al 22 de agosto. En la siguiente nube de palabras se encuentran las 500 etiquetas más utilizadas. Realizamos una descarga mediante un scraper que buscó imágenes con este último hashtag.

Nube de las 500 etiquetas más utilizadas en publicaciones de Instagram mencionando #AfghanWomen hasta el 22 de agosto.

El análisis de hashtags, indica que entre las etiquetas más utilizadas apareció en tercer lugar #AfghanGirl, en referencia a las mujeres más jóvenes que se están viendo afectadas por el conflicto y, en séptimo lugar, #HumanRights, ante la preocupación por violaciones a los derechos de las mujeres en territorio afgano. Las etiquetas también buscan llamar la atención sobre la necesidad de apoyar a la población civil (#SaveAfghanistan, #PrayForAfghanistan, #FreeAfghanistan, #HelpAfghanistan, #StopTaliban).

Las imágenes son, en su mayoría, retratos de mujeres, seguidas de auto-fotos (selfies) y fotografías que tienen su posible origen en servicios de noticias.

Para la visualización de esta descarga, construimos “un mural”, que desde cada fotografía individual da forma a la imagen de una mujer con un hijab, velo que algunas mujeres musulmanas usan para cubrir su cabello y a veces su cuello. En el mural también aparecen fotografías de mujeres con rostros descubiertos que se publican como formas de solidaridad con las mujeres afganas.

Se eligieron aquellas publicaciones con más de 500 likes en la descarga ya descrita, lo que arroja 222 fotografías. Además de las ya mencionadas, también hay fotografías de la bandera afgana con sus tres colores (negro, rojo, verde) y también textos y lemas de apoyo a la población de aquel país.

Mosaico con las 222 imágenes en publicaciones de Instagram mencionando #AfghanWomen que llegaron a más de 500 likes hasta el 22 de agosto de 2021.

Nota: sugerimos hacer un acercamiento (zoom in) para apreciar las fotografías que componen el mural.









Los medios de comunicación como estrategia y como enemigo



Otro tema central en estos primeros días de preocupación global acerca de la situación en Afganistán, ha sido la libertad de prensa. Los medios de comunicación a nivel internacional encendieron las alertas desde que se propagaron las primeras imágenes del aeropuerto de Kabul, que mostraron cientos de personas dentro de las pistas, intentando subir a cualquier avión para escapar del país. Las imágenes de gente aferrándose al fuselaje de los aviones y el reporte de restos humanos hallados en el sistema de aterrizaje de un avión militar estadounidense, dieron cuenta del terror que para miles de afganos supone vivir bajo el grupo acusado en 2001 de cobijar a Al Qaeda mientras planeaba los ataques en contra de las torres gemelas en Nueva York.

Abdullah Ahmadi, director de Afghanistan Democracy and Development Organisation (ADDO), quien también tuvo que huir del país en estos días, comenta en entrevista con Rodrigo Sosa:

“Los talibanes ya tuvieron algunas ruedas de prensa y entrevistas y dijeron que van a respetar a los periodistas y a la sociedad civil. Aseguran que los van a dejar hacer sus actividades pero por la experiencia que hemos tenido y por algunos reportes, sabemos que no va a ser así. Tenemos algunos reportes de cómo ya despidieron a algunos colegas de la televisión y cómo están buscando a otros. Hay muchos periodistas en situaciones realmente trágicas y por eso intentan huir del país y buscan a organizaciones en Europa o en Estados Unidos. No es un tema solamente de despidos, los Talibanes quieren matar a los activistas y a los periodistas que puedan manchar su imagen con la comunidad internacional. Ellos no han cambiado aunque quieran hacerles creer a los medios que sí. Ellos quieren cambiar su imagen pero nosotros sabemos que lo que pasará es que impondrán la Sharía”.

Esta visión es compartida por Saqib: “​​Con el régimen Talibán se acabó la libertad de expresión en Afganistán”, menciona. El medio en el que ella misma escribe está bajo asedio:

“Muchos de nuestros colaboradores ya están fuera del país, los que se quedaron tuvieron que dejar sus hogares para esconderse porque los talibanes los buscan. Van de calle en calle enfatizando que se debe de cumplir la ley del talibán y que nadie debe esconder a nadie”.

Ahmadi enfatiza los movimientos en contra de medios de comunicación que los talibanes ya han llevado a cabo y de los que ya tiene conocimiento confirmado:

“Los talibanes ya tienen el control de la televisión nacional. Quitaron de la programación los noticieros o cualquier programa que tuviera a mujeres. En la televisión y en la radio solo queda música o programas religiosos”.

Sin embargo, la cara de esta generación de la élite talibana no ha sido la misma que la de finales del siglo pasado e inicios de éste, cuando la intransigencia era la única forma de relación con otros gobiernos y su principal discurso ante la opinión pública.

Hasta ahora, la estrategia ha sido la de mostrar apertura al diálogo con otros países, la afirmación que los derechos de las mujeres y la libertad de prensa serán respetados, siempre con un matiz, el de una promesa de respeto “dentro del marco del islam”. Incluso han aparecido en entrevistas en medios internacionales para buscar legitimidad a través de la presentación de una imagen moderada. Para distintos analistas, este comportamiento puede ser parte de una estrategia que efectivamente busque la instauración de un régimen menos violento y más dispuesto al diálogo con gobiernos de distintos países (sobre todo Estados Unidos, Irán, Pakistán, China y Rusia), que le permitan ofrecer ciertos márgenes de estabilidad aceptables dentro de la comunidad internacional, mientras que para personas como Humir Saqib, esto no es más que una fachada para encubrir violaciones graves a derechos humanos:

“En teoría, los medios nacionales de radio y televisión siguen funcionando con normalidad, igual que los periódicos, pero tengo información de que a muchos colegas periodistas ya no los dejan entrar a sus oficinas, otros los han despedido y otros han recibido amenazas. Los Talibanes ya controlan las transmisiones de radio y televisión nacional y la llenan con propaganda o con periodistas extremistas. Y no solo controlan de forma violenta sino también desde el internet”.

La cobertura internacional acerca de los medios en el país asiático hasta el día 22 de agosto, muestra que en Google, los titulares versan sobre tres preocupaciones principales: el asesinato de periodistas, las amenazas y la incertidumbre de la libertad en el futuro bajo el regreso del régimen talibán. En la siguiente visualización se pueden apreciar las palabras usadas en los titulares más consultados en Google hasta la fecha mencionada, que contienen las palabras “Afghan media”:

Frente a este panorama, es posible afirmar que los medios de comunicación para el régimen talibán tienen un doble rol, por un lado, se trata de un espacio a través del cual es necesario construir una imagen aceptable para la comunidad internacional, mediante la suavización del discurso en contra de la libertad de las mujeres y de los medios de comunicación, siempre partiendo de su particular lectura del Corán; y por otro, se trata de un conjunto de actores internos y externos que, en la medida en que no están sometidos al control del régimen, suponen una amenaza para el mismo y para la imposición sin restricciones de su ley en Afganistán.







Redes sociales, catástrofe en tiempo real y propagación de la información



Mientras todo esto ocurre, el volumen de información producida y la velocidad a la que circula vuelven a mostrarnos algunas de las implicaciones de la aceleración y viralización de la realidad en la era contemporánea, entre estas podemos señalar:

  • Dificultad de filtrar información y de hallar fuentes válidas y serias.
  • Dificultad para estar al tanto de lo más relevante sobre un acontecimiento con actualizaciones en tiempo real.
  • El papel de los algoritmos y las normas de las redes sociales para interrumpir o permitir la propagación de contenidos sobre una cadena de acontecimientos en donde la vida de personas y la estabilidad política de un país o región están en juego.

Sobre las primeras dos es importante resaltar que la producción y circulación masiva de información en medios digitales acerca de la toma de Kabul el día 15 de agosto, tanto gráfica como escrita, se dio prácticamente en tiempo real. Este amplio flujo de datos e información que inundó las redes y conmocionó a millones de personas alrededor del mundo despertó interés global instantáneo por conocer más acerca de la realidad que enfrentaba la sociedad afgana ante este nuevo panorama, sin embargo, la velocidad a la que la información fluye impide que estar seguro que lo que se consume carece de los filtros necesarios para separar el amarillismo de la información que da contexto y la inmediatez de la confirmación de la información. La velocidad, en la mayoría de los casos similares a este, favorece la circulación de contenidos que generen más bien reacciones emocionales, y no tanto análisis o preguntas.

Durante la toma de la capital afgana, circularon de manera insistente imágenes del aeropuerto y una imagen de un avión militar, abarrotado con más de 600 pasajeros que huían del país. Varios de los tweets más compartidos mostraron la caída de personas desde aviones recién despegados en Kabul y el caos en el aeropuerto. En un primer momento, la información sobre la procedencia y origen del avión lleno de gente huyendo no eran claros, hubo versiones de que era un avión de India que evacuaba a ciudadanos afganos, pero esto se confundía con información que afirmaba que en esos momentos la frontera india con Afganistán estaba bloqueada y con la confirmación de la salida del embajador de la India en Afganistán. Fue hasta el día siguiente cuando se confirmó que la imagen del avión correspondía a la de uno de la fuerza aérea estadounidense, con destino a Qatar, que había evacuado a tantas personas como pudo de último momento, 640, durante las escenas caóticas del aeropuerto de Kabul el 15 de agosto.

En la siguiente visualización interactiva se muestra una nube de palabras con la conversación de 99,001 tweets que usaron los términos “Kabul plane”. Entre las palabras más mencionadas destacan: Kabul, plane, airport, people, military, shows, falling, image, video, trying, hanging, clinging, scenes. Desde el contexto caótico en el que emergió la conversación es posible leer la desesperación, el absorto y la confusión frente a un caudal ingente de información no confirmada sino hasta horas después. La velocidad de las redes sociales ayuda a la propagación global de un acontecimiento histórico en tiempo real, pero también genera múltiples aristas de atención que, si bien pueden llamar la atención debido a lo trágico de las situaciones que abordan, contribuyen más a producir una lectura instantánea y escandalosa, pero que poco ayuda a saber cuál de las versiones que circula es la verdadera y aún menos a comprender el contexto amplio del acontecimiento enfocado.

La efervescencia del tema y la inundación de los espacios digitales con contenidos creados y reproducidos sin el mismo empeño en la verificación de la información consultada, complicaron la comprensión de lo que ocurría, y también supusieron un obstáculo para que se escucharan otro tipo de testimonios en esos mismos momentos. Las imágenes del aeropuerto abarrotado y de aviones atiborrados, sin duda dejaron clara la desesperación de miles de personas intentando huir a un país extranjero, pero también terminaron por acaparar la atención y el centro de la conversación de los usuarios en redes. Si bien la visibilización de un evento es en sí misma un recurso importante para la comprensión del tema, también es necesario pensar en los posibles encuadres de la conversación no abordados cuando una línea de la conversación (la desesperación) es uno de los mayores centros de atención.

Sobre esto último, la navegación con filtros de la misma conversación centrada en los aviones, también muestra algunos tweets que intentaron colocar, sin mucho éxito, en perspectiva cuál era la responsabilidad de los gobiernos de Estados Unidos y de sus aliados, si tras veinte años de ocupación en Afganistán así es como dejaban la capital afgana.

Sobre el papel de las normas de las redes y sus algoritmos en la propagación de la información, Facebook ha dicho que en Afganistán ha decidido constreñir la circulación de publicaciones relacionadas con el conflicto y ha impedido que desde otros perfiles se pueda acceder a la lista de contactos de personas que comparten información sobre la crisis, con la intención de “proteger a las personas” de posibles ataques.

En la guía de distribución de contenidos de esta red social hay una norma explícita de reducir la propagación de publicaciones que inciten a la violencia o a cometer delitos. Durante las protestas en Colombia en mayo y junio de 2021, Facebook, Instagram y Twitter fueron acusadas de restringir la circulación de publicaciones que denunciaban la violencia de la policía en contra de manifestantes. El equipo de Facebook respondió que pudo deberse a sus algoritmos de moderación, que buscan mantener un ambiente seguro en sus plataformas, por lo que inhiben publicaciones que interpretan como posibles incitaciones a la violencia, sobre lo que aseguraron estar trabajando para saber discernir casos de interés público y etiquetarlos como “material sensible”. Por su parte, el Consejo Asesor de Contenido de Facebook (Oversight Board), identificó en uno de estos casos que el motivo del bloqueo de un video que cubría las protestas en Colombia fue por el uso del lenguaje en las consignas, que al traducirlo en inglés las interpretó como expresiones que incitaban al odio y, por lo tanto, en contra de sus normas. Sin embargo, estas medidas no necesariamente pueden funcionar para conseguir el objetivo de garantizar un ambiente seguro, pues la obstaculización en la propagación de publicaciones que muestren delitos cometidos, sobre todo por autoridades, pueden ser la diferencia para que éstas sigan o no ocurriendo y para que la presión local e internacional pueda servir para detener o aminorar los riesgos para la población civil.

Mientras esto ocurre, periodistas como Saqib viven el asedio de un régimen que no sólo es físico, sino también psicológico y virtual:

“Nosotros nos dedicamos a reportar asuntos relacionados a la situación de las mujeres en Afganistán y sus derechos humanos. Bueno, pues nuestro sitio web fue hackeado ayer. Somos un medio pequeño, no tenemos mucha presencia internacional pero ahora ya no podemos acceder a nada de nuestro sitio. Aún no podemos estar seguros de que haya sido un ataque coordinado pero creemos que es así…”.

El testimonio de Abdullah Ahmadi es similar. Nos cuenta: “… hay mucha restricción digital y en algunas redes sociales como Facebook también trackean opositores buscando ciertas palabras”. Debido a esto, han decidido utilizar sólo algunas redes: “WhatsApp, Signal y el email. Es muy peligroso utilizar la red celular porque muchas están intervenidas. También usamos Facebook, pero cada vez menos”.

La complejidad de los acontecimientos en Afganistán es evidente, trás múltiples conflictos y 20 años de ocupación estadounidense, más otros 20 de conflicto atravesado por las secuelas de la guerra fría, la situación es en extremo preocupante, no solamente para la población afgana sino para el mundo entero. Hay una enorme diferencia entre el régimen talibán instaurado en 1996, después de la guerra civil en Afganistán -que fue derrocado en 2001 por una invasión que lideró los Estados Unidos- y el control y la toma actuales de la capital Kabul y con ella, del gobierno: la existencia de las redes sociodigitales que operan tres dimensiones que son claves para reducir el riesgo de una radicalización extrema de la Sharia: la ubicuidad, la velocidad e inmediatez; el mundo entero está al tanto ahora de lo que acontece, la información, las imágenes, la documentación circulan, como ya hemos señalado, en tiempo real, esto tendrá fuertes implicaciones y no es posible desestimar que justamente por esta capacidad de hacer virales protestas, resistencias o documentación de violencias de derechos humanos, la respuesta del régimen talibán, sea la contraria: apagar internet. Se abren múltiples preguntas.

En medio del caos de la huída de miles de personas captado en el aeropuerto de Kabul, la aceleración en la producción y circulación de videos e imágenes en las redes sociodigitales sigue mostrando las dificultades de filtrar tanta información en tiempo real y los riesgos de que la conversación termine alimentando la falta de contexto y la confusión sobre lo que ocurre. Mientras millones de personas compartían la imagen de un avión atiborrado de personas, sin saber bien a qué gobierno pertenecía el mismo ni hacia dónde se dirigía (como un correlato del caos que la gente en ese lugar estaba viviendo), algunas personas usuarias, sin mayor incidencia en las tendencias alrededor de Afganistán, se preguntaban sobre las implicaciones acerca del retorno de un gobierno local encabezado por talibanes, luego de 20 años de ocupación, señalando la responsabilidad de las potencias ocupantes. Los balances en la conversación digital configuran la relevancia de uno u otro encuadre del acontecimiento.

Finalmente, los sesgos de los algoritmos y las políticas de regulación de publicaciones que condicionan la propagación de contenidos en redes sociales durante momentos y en espacios donde se presume habrá violaciones graves a los derechos humanos, siguen siendo un desafío para la necesaria incidencia de voces desde la academia, el periodismo, grupos activistas y desde los propios gobiernos nacionales en estas decisiones. Casos como el de Afganistán y el de las protestas en Colombia en mayo del 2021, vuelven urgente elevar el debate sobre este asunto a nivel global.



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